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En un Oriente Medio en guerra, la ONU intensifica su asistencia humanitaria

Ante esta situación crítica, las agencias de las Naciones Unidas intensifican su ayuda de emergencia.
Desde que comenzó el 28 de febrero con ataques israelo-estadounidenses contra Irán, la guerra ejerce una presión adicional sobre sistemas alimentarios ya frágiles, advierte el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Los desplazamientos de población, la perturbación de las rutas comerciales y el aumento del precio del combustible están elevando el costo del transporte de alimentos.
Las primas de seguro contra riesgos de guerra y las tarifas de flete han aumentado entre un 15 % y un 20 %, según la agencia de la ONU, lo que incrementa el costo del envío de ayuda humanitaria.
13 toneladas de alimentos
A pesar de estas dificultades, el PMA intensifica sus operaciones de emergencia para apoyar a las familias vulnerables en el Líbano, Gaza, Afganistán y otras zonas afectadas por la crisis.
Un análisis publicado el 11 de marzo revela que los mercados libaneses comienzan a experimentar perturbaciones localizadas en las zonas afectadas por el conflicto, aunque siguen siendo globalmente funcionales a nivel nacional. Al sur del río Litani, la mayoría de los mercados están paralizados: muchos comercios están cerrados y las entregas se han interrumpido. Paralelamente, los mercados en zonas que acogen a familias desplazadas, especialmente en Beirut y en el Monte Líbano, registran un fuerte aumento de la demanda y un incremento de los precios.
El PMA advierte que los precios de los alimentos podrían seguir subiendo en las próximas semanas debido al aumento de los costos del combustible y el transporte, vinculado al agravamiento de la crisis.
Los cascos azules de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) han transportado más de 13 toneladas de alimentos y material de socorro para apoyar a las familias desplazadas por los combates en el sur del Líbano.
Aumento de las llegadas a Siria
La ayuda se proporciona mientras la escalada de hostilidades a lo largo de la Línea Azul, que separa el Líbano e Israel, sigue provocando desplazamientos masivos de población. Las autoridades libanesas estiman que cientos de miles de personas han huido de sus hogares en el sur del país desde principios de marzo.
La agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), también ha informado de un fuerte aumento en las llegadas a Siria desde el Líbano. Entre el 2 y el 13 de marzo, alrededor de 118.500 personas ingresaron a Siria, la gran mayoría sirios que regresan a su país, aunque algunos ciudadanos libaneses también cruzaron la frontera.
ACNUR, en colaboración con el PMA y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha reforzado su ayuda de emergencia en los puntos de paso fronterizos.
Cascos azules bajo fuego
Los cascos azules de la UNIFIL siguen informando de numerosos lanzamientos de cohetes y proyectiles desde el Líbano hacia Israel y viceversa. Se siguen reportando importantes ataques aéreos en territorio libanés, causando nuevas víctimas, desplazamientos de población y destrucciones.
La Misión de la ONU informa de concentraciones de tropas israelíes en al menos seis lugares cerca de la Línea Azul, en territorio libanés. También reportan enfrentamientos en los alrededores de Khiam y Al Adeisse, en el sector este, y han observado incursiones terrestres del ejército israelí hasta cinco kilómetros al norte de la Línea Azul.
UNIFIL ha apoyado el transporte de numerosos civiles, incluyendo niños, ancianos y personas con discapacidad, hacia zonas seguras desde varios pueblos libaneses.
Pero el domingo, los cascos azules fueron blanco de disparos en tres ocasiones mientras patrullaban alrededor de sus bases en Yatar, Deir ez-Kéfa y Qallawiyah. Ningún resultó herido.
Energía y fertilizantes: un shock global
La guerra en Oriente Medio ha generado un impacto mayor en los sistemas globales de energía, fertilizantes y agroalimentación, según un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El informe revela que a principios de marzo, los precios de la urea granulada en Oriente Medio, un componente clave de los fertilizantes, aumentaron casi un 20 % en comparación con los niveles de finales de febrero, mientras que los precios de otros fertilizantes, como el fosfato diamónico, también subieron.
Dado que la producción de fertilizantes nitrogenados depende en gran medida del gas natural como materia prima, el aumento de los precios de la energía ha incrementado aún más los costos de producción. Se estima que los precios globales de los fertilizantes podrían ser en promedio entre un 15 % y un 20 % más altos durante el primer semestre de este año si la crisis persiste.
Paralelamente, la agencia de la ONU ha indicado que el aumento de los precios de la energía está provocando un incremento de los costos a lo largo de las cadenas de suministro agrícolas.
La FAO también señala que este conflicto podría tener efectos económicos más amplios, más allá de los mercados de productos básicos, ya que las economías del Golfo albergan a millones de trabajadores migrantes originarios de Asia del Sur, Asia Sudoriental y África, que envían cada año miles de millones de dólares en remesas a sus países de origen.
Si el conflicto persiste, los flujos de remesas podrían disminuir considerablemente, reduciendo así los ingresos de los hogares en muchas economías en desarrollo y agravando el impacto del aumento de los precios de los alimentos y la energía.