Sobrescribir enlaces de ayuda a la navegación
La ONU amplía su respuesta humanitaria en Gaza tras 100 días de alto el fuego, pero la situación es frágil

A cien días del inicio del alto el fuego, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha intensificado de manera significativa sus operaciones humanitarias en la Franja de Gaza, logrando asistir a más de un millón de personas cada mes.
Si bien estos esfuerzos han permitido contener el avance de la hambruna, las agencias de la ONU advierten que la situación sigue siendo extremadamente frágil y depende de la continuidad del cese de hostilidades y del acceso sostenido de ayuda humanitaria y bienes comerciales.
Raciones de alimentos, comidas calientes, asistencia en efectivo
Desde la entrada en vigor de la tregua, el PMA ha ampliado su red de distribución hasta operar cientos de puntos de entrega y 20 almacenes dentro de Gaza, incluidos sectores cercanos a la llamada “línea amarilla”, como Beit Lahia y el campamento de Jabalia. Por primera vez desde el inicio del conflicto, más de un millón de personas reciben mensualmente una ración completa de alimentos, que incluye harina de trigo y cajas de productos básicos.
La asistencia también se extiende a la provisión diaria de más de 400.000 comidas calientes a través de 45 cocinas comunitarias, así como programas nutricionales dirigidos a unas 200.000 mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y a niños menores de cinco años.
Además, cerca de 14.000 mujeres reciben tratamiento mensual contra la malnutrición. En el ámbito educativo, el PMA distribuye refrigerios escolares a 235.000 niños en 250 espacios temporales de aprendizaje, lo que representa casi el 40% de la población escolar.
Otro componente clave de la respuesta humanitaria es la asistencia en efectivo digital, que beneficia a unas 60.000 familias cada mes y les permite adquirir alimentos en los mercados locales, al tiempo que estimula una economía severamente dañada.
El apoyo a las panaderías locales sigue siendo una línea vital, ya que garantiza el acceso al pan y genera empleo. Paralelamente, el clúster logístico liderado por el PMA facilita el transporte de tiendas de campaña, mantas y artículos básicos de abrigo para otras organizaciones humanitarias.
Pese a estos avances, los indicadores de seguridad alimentaria siguen siendo alarmantes. Según el último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC), el 77% de la población enfrenta niveles de inseguridad alimentaria de crisis o peores. Casi todas las familias dependen de la ayuda alimentaria, una situación que las agencias consideran insostenible a largo plazo.
Hacer frente al invierno
La llegada del invierno ha agravado aún más el panorama. Las intensas lluvias, las inundaciones y el hacinamiento en refugios improvisados han provocado un aumento de enfermedades respiratorias y cutáneas, mientras que el colapso del sistema de agua, saneamiento y salud eleva el riesgo de brotes epidémicos.
En este contexto, la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), junto con el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y socios locales, inició una nueva ronda de vacunación para niños menores de tres años.
Las agencias coinciden en que mantener abiertos los pasos fronterizos, habilitar corredores humanitarios seguros desde Jordania y Egipto y apoyar al sector privado son condiciones indispensables para evitar un retroceso hacia una catástrofe humanitaria mayor.
Aunque el camino hacia la recuperación será largo, los organismos internacionales reiteran su compromiso de seguir apoyando a las familias más vulnerables de Gaza con el objetivo de preservar la vida, la dignidad y la esperanza.
Operaciones militares en Cisjordania
En Cisjordania, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó de que las fuerzas israelíes han impuesto el toque de queda a unos 25.000 palestinos en algunas zonas de la ciudad de Hebrón controladas por Israel, al tiempo que han lanzado una operación a gran escala. Los informes iniciales apuntan a un fuerte despliegue de vehículos militares y francotiradores en los tejados, así como al cierre de seis carreteras internas como consecuencia de ello.
Cuatro panaderías se han visto obligadas a suspender sus operaciones y dos tiendas en las que unas 4000 personas obtienen regularmente suministros esenciales mediante vales emitidos por la ONU permanecen cerradas. También se ha suspendido la educación en más de una docena de escuelas, lo que afecta a miles de estudiantes.