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El secretario general de la ONU y la presidenta del CICR reiteran su llamamiento a que se adopten normas sobre los sistemas de armas autónomos.

Comunicado de prensa


En un llamamiento conjunto emitido hoy, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric, nuevamente instan a los Estados a que adopten con urgencia nuevas normas internacionales sobre los sistemas de armas autónomos.


Ginebra / Nueva York (CICR) – Hace tres años, instamos a los Estados a establecer prohibiciones y restricciones específicas respecto del uso de sistemas de armas autónomos. Hoy, renovamos este llamamiento con urgencia aún mayor. Las preocupaciones fundamentales siguen siendo las mismas, pero los riesgos se han intensificado. Ahora, nos encontramos peligrosamente cerca de cruzar una línea roja moral: el ataque autónomo de máquinas contra seres humanos.


El desarrollo de la tecnología armamentística ha avanzado a velocidad récord, lo que ejerce una presión creciente sobre los marcos jurídicos. Desde nuestro llamamiento anterior, la brecha entre la capacidad tecnológica y la restricción normativa se ha profundizado. Las tecnologías de avanzada empleadas en el campo de batalla aumentan el riesgo de causar daño a las personas y la infraestructura civiles y de agravar el sufrimiento de las poblaciones civiles durante los conflictos armados.


El desarrollo y uso de sistemas de armas autónomos representan una escalada adicional, que reduce el control humano sobre el uso de la fuerza. Los sistemas de armas autónomos no son parte de un futuro lejano: la carrera hacia una mayor autonomía de los sistemas de armas ya está en marcha. Al mismo tiempo, los científicos e ingenieros que desarrollan esos sistemas han dado la voz de alarma. Cuando los propios arquitectos de esta tecnología piden límites, los Estados no pueden permitirse optar por la pasividad.


Este año debe marcar un punto de inflexión.


Los Estados han sentado una base importante a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Grupo de expertos gubernamentales de la Convención sobre ciertas armas convencionales. Se han logrado avances considerables hacia un entendimiento compartido del juicio y control humanos que se requieren, así como de las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario, abordar las cuestiones éticas y reducir el sufrimiento humano.


Los Estados deben mostrar coraje político y pasar de los debates graduales a una acción decisiva. Se deben iniciar ahora las negociaciones necesarias para adoptar con urgencia un instrumento jurídicamente vinculante que regule los sistemas de armas autónomos mediante prohibiciones y restricciones claras. La falta de una acción rápida y decisiva costará vidas. Las generaciones futuras heredarán un mundo en el que la ausencia de prohibiciones y restricciones claras y específicas para estas armas abrirá paso a prácticas que erosionarán las protecciones que el derecho internacional humanitario pretende garantizar. Un mundo donde la rendición de cuentas se torna cada vez más difícil de alcanzar, a medida que se hace más complejo establecer la responsabilidad por los errores y violaciones de las normas aplicables.


Los Estados tienen una responsabilidad con quienes ya sufren las consecuencias de los conflictos actuales, y también con quienes heredarán el mundo que hoy se está configurando. Las generaciones futuras preguntarán si los líderes actuaron cuando todavía existía la oportunidad de fijar límites antes de que estas armas proliferaran de forma descontrolada. La Séptima Conferencia de Examen de la Convención sobre ciertas armas convencionales, que se celebrará en noviembre, ofrece la vía más clara para que los Estados decidan actuar y negociar un instrumento jurídicamente vinculante. La minuciosa labor desarrollada durante los últimos tres años constituye la base ideal para esas negociaciones y no se debe perder.


Urgimos a los Estados a aprovechar este momento.


Seguir desarrollando sistemas de armas que facilitan la guerra solo socavará nuestros esfuerzos colectivos por lograr un mundo más pacífico.


El camino es claro. La necesidad es urgente. La innovación debe servir a la humanidad, no ponerla en peligro.

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